Volver a Kotler para entender al nuevo consumidor

El lanzamiento de la cerveza probiótica de Ambar ofrece una clase magistral de estrategia al aplicar los fundamentos de la Academia Clásica del Marketing para conquistar a un nuevo perfil de consumidor enfocado en el bienestar.

La Academia Clásica del Marketing nos enseñó que la clave del éxito radica en averiguar qué quiere el cliente —aunque ni él mismo lo sepa— y conseguir que lo desee tanto que esté dispuesto a comprarlo. El reciente movimiento de Ambar demuestra que estas bases siguen vigentes al afinar la puntería hacia las nuevas demandas de salud, convirtiendo el cambio de hábitos en un dardo estratégico que busca alcanzar la diana del mercado.

La gran lección de este caso es que la marca no ha visto la tendencia hacia el menor consumo de alcohol como una amenaza, sino como la oportunidad perfecta para construir una ventaja competitiva diferencial: un producto 0,0 alcohol, 0 azúcar y un beneficio funcional inédito frente a su competencia. Además, han logrado sorprender al consumidor halagando su criterio; en lugar de inventar una rutina desde un laboratorio, se llevaron los probióticos —asociados al yogur— al aperitivo y la terraza, evolucionando un hábito que ya existía.

Esta propuesta se ha reforzado con una comunicación coherente que abarca desde lonas virales hasta alianzas con los valores del rugby. Como se señala en este tip de Aragón Influye, la innovación no empieza en una reunión creativa; empieza escuchando al consumidor para que el dardo conecte de verdad con la diana.


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